Vamos a hablar brevemente de la historia de la ciudad de León. Recuerda que para conocer a fondo la historia y monumentos de nuestra ciudad, puedes unirte a alguno de nuestros Free Tours en León.

Si nos remontamos a la época anterior a la llegada de los romanos, la zona se encontraba ocupada por tribus astures, en un territorio que se ubicaba en lo que hoy es Asturias, León y parte de Zamora, organizada en castros. Se va produciendo entonces la llegada a la península y conquista paulatina por parte de los romanos, de modo que en el año 29 aC ya únicamente quedaban astures y cántabros resistiendo al invasor. Roma ansiaba el control de las minas de oro de la zona, por lo que les declaró la guerra a estos pueblos. Para ello se movilizaron 6 legiones, comandadas por el emperador Augusto. Estas guerras asturcántabras se extendieron por un periodo de 10 años, aunque posteriormente continuaron las revueltas. Tanto fue así, que el Imperio Romano se vio obligados a traer una séptima legión para sustituir a la sexta, que estaba asentada donde se creó la ciudad de León. El nombre León vendría entonces del vocablo Legio.

Con la conquista, se creó la división de conventos jurídicos, formando el terreno astur el convento asturicensis, que posteriormente se integra en la provincia romana de Gallaecia.

Con la caída del Imperio Romano, se extendieron por la península pueblos germánicos. En esta zona se asentaron los suevos, provenientes del Báltico, y permanecieron en ella durante un periodo aproximado de 200 años.

Posteriormente los visigodos derrotan a los suevos y conquistan sus tierras. Los visigodos separan la región de Astura de Gallaecia, y crean unas leyes comunes para toda Hispania, recopiladas en el liber iudiciorum.

En el 711 los árabes entran en la península, conquistándola rápidamente en apenas 5 años. La ciudad pasa entonces a llamarse Liyun bajo dominio musulmán.

Tras la famosa batalla de Covadonga, se inicia el largo periodo de la Reconquista, y se crea el Reino de Asturias. Los sucesivos reyes van afianzando poco a poco los dominios cristianos hacia el sur, este y oeste. La ciudad de León es anexionada al Reino de Asturias en el año 856, por parte del rey Ordoño I. Bajo el reinado de Alfonso III el Magno se alcanza el Duero en la reconquista. Su sucesor, García I, traslada la capital a la ciudad de León en el 910, reinando sobre el terreno que queda arriba del Duero (las fronteras serían entonces Oporto, Zamora y el sur de Burgos).

Abderramán III reconoce al Reino de León como su principal enemigo. Hasta tal punto que reúne un ejercito de 100.000 hombres y se decide a atacarlo. Las tropas leonesas dirigidas por el Rey Ramiro II, con la ayuda del Rey de Pamplona, consiguen vencer de manera aplastante a un enemigo muy superior numéricamente en la batalla de Simancas. Este decisivo hecho permite la expansión del reino hacia el sur con la conquista posterior de Salamanca.

De esta época dataría el que puede ser primer testimonio de lengua romance en España, la Nodicia de Kesos, en Asturleonés. Con la diversa evolución del latín empiezan a surgir 3 lenguas hermanas: Castellano, Asturleonés y Gallegoportugués.

En el año 1017, reinando Alfonso V, ve la luz el Fuero de León, con leyes para el reino y la capital, y que trataría temas como el derecho a la seguridad personal, a la propiedad privada, y a las garantías judiciales. Se puede considerar que se trata de la primera declaración de derechos fundamentales de Europa, y se utilizó como referencia para los principales fueros medievales de la península.

A la muerte del Rey Fernando I, se divide su reino entre sus hijos varones, creando entonces los reinos de Galicia para García, León para Alfonso y Castilla para Sancho. Sancho consigue hacerse por la fuerza con el reino de sus hermanos y los destierra, coronándose como Sancho II en León en 1072. Posteriormente, en una revuelta interna en Zamora, el Rey muere, por lo que se restaura a Alfonso VI en el trono. Nace entonces la Corona de León, que continúa con la reconquista, ocupando Toledo rápidamente, y realizando diferentes incursiones hacia el sur.

Con la llegada de los Almorávides, los castellanos se ven obligados a retroceder hasta Toledo. Con la muerte de Alfonso, llegará al poder Urraca I, una de las primeras mujeres de Europa en gobernar en solitario. Y posteriormente Alfonso VII en 1126 llega al trono. En 1135 se declara emperador de Hispania, como ya hiciera en su momento su abuelo Alfonso VI. Todos los reinos cristianos de la península y el sur de Francia acudirían a rendirle vasallaje, excepto su primo Alfonso Enriques, conde de Portucale, que no asiste, declarándose independiente poco después. Alfonso, en su condición de emperador y a cambio de vasallaje, le concede el título de Rey.

Con la caída del Imperio Almorávide, se inicia de nuevo un periodo de conquista hacia el sur. Durante esta época se empezó a utilizar el León como símbolo del reino. Se trata del emblema heráldico más antiguo documentado en toda Europa.

Al morir, Alfonso VII también optó por dividir el reino entre sus dos hijos, Castilla para Sancho y León para Fernando. Los combates con Castilla iban a ser desde entonces constantes, llenándose la frontera de fortalezas. Comienza entonces la conquista de Extremadura, denominada de esta forma al ser el extremo del reino leonés (el otro extremo del Duero).

En el año 1188 ascendió al trono Alfonso IX  y convocó cortes, el órgano asesor de los reyes, compuesto por la nobleza, altos eclesiásticos y, por primera vez en Europa, miembros del pueblo llano. León se convierte así en cuna del parlamentarismo. En 1218 se funda en Salamanca la universidad. Alfonso continúa la reconquista anexionando Cáceres, Mérida y Badajoz. Al fallecer este, su hijo Fernando, que ya reinaba en Castilla con el nombre de Fernando III, reclama el trono de su padre, y une ambas coronas bajo la Corona de Castilla. El Reino de León no desaparece propiamente, sino que se integra dentro de la corona, conservando sus instituciones y fueros, hasta mediados del siglo XIV, cuando se unifican las cortes de todos los reinos de la corona.

Ya en el siglo XVIII, con la llegada al poder de los Borbones, se implanta un nuevo modelo de estado más centralista. Los decretos de nueva planta de Felipe V suponen la desaparición de las instituciones propias que tenía entonces cada reino.

Durante la Guerra de Independencia, la Junta del Reino de León se proclama soberana y declara la guerra a Francia, poniéndose poco después bajo el mando de una Junta General Central que dirigirá la guerra. Con las divisiones territoriales que se produjeron posteriormente, se creó la región leonesa en unión de León, Zamora y Salamanca.

En 1978 se retoman las comunidades autónomas, uniéndose las dos regiones de Castilla y de León en una gran comunidad, para hacer de contrapeso a los nacionalismos periféricos.